miércoles, noviembre 15, 2006

LA LLAMADA

todavía dudo que sigamos siendo
hermanos/
salvo, que halla sido yo el favorito
de papá
y vos, el encargado de criarnos.
el latigazo más cruel que recibí
fué el día que desperté solo
sobre púas bi-plaza
y tres cuartyo del ropero vacío.
por lo cual, dudo que hallamos sido
hermanos/
porque me dan de comer en la iglesia
tu cuerpo y tu sangre,
pero no me arden tus heridas
ni me perforan la lengua tus espinas/
me convencieron de que vendrías
a buscarme y yo te esperaba
a la salida del colegio.
y, al final, gracias a Mel Gibson,
te íba a encontrar en el cine
todas las veces que quisiera
y más barato los miércoles/
pero no.
no estábas en la butaca de al lado
ni tras la coima de las boleterías.
¡y eso que fuí 33 veces!
nunca me tironeaste de los pelos
ni te avergonzaste de mi compañia.
aunque sentí el óxido de tu respiro
mientras me sangraban las manos
al rezarte/

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